I’m back

Creo que esta ha sido una de las veces que más he tardado en volver, le voy a echar la culpa a mi recién estrenada maternidad y a la sempiterna dificultad de conciliar la vida profesional y personal. Lo cierto es que el pequeño Duende ya me roba bastante menos tiempo del que me robaba, más que nada porque hemos pasado la etapa “me ha crecido una fregona en la palma de la mano”. Una vez superadas las enfermedades, controlado el tema de dejarse llevar con correa y cogido el gusto a la calle… me he liberado. Ha sido muy fácil que aprenda a hacer todo lo que tenga que hacer en la calle, en realidad todo está resultando muchísimo menos temible de lo que estaba previsto: sigue siendo muy bueno, muy listo, muy obediente, muy simpático y sociable y muy tranquilito. Resumiendo, que me tiene babeando y feliz feliz.

Por lo demás hago lo de siempre: trabajo, leo, nintendeo, saco al chiquitín y me escaqueo de Pilates.

De trabajo mejor ni hablar.

La lectura me está cundiendo mucho, pero de todo lo leído lo único que me ha satisfecho verdaderamente ha sido La virgen en el jardín de A.S. Byatt, seguida de La canción de Dorotea de Rosa Regàs. He leído el último Premio Nadal, de Clara Sánchez, y me ha decepcionado mucho: lo compré porque prometía y seguía prometiendo cuando lo empecé… pero antes de llegar a la mitad ya me parecía que la historia estaba bastante mal construida, mal hilada y que todo me sonaba mucho (gracias a que M es una fan de El Internado y llevamos bastante tiempo familiarizadas con organizaciones que en pleno siglo XXI se dedican a dar caza a nazis refugiados en nuestro país etc etc). Tengo lo nuevo de Murakami, pero lo estoy dejando reposar porque va de la relación entre su afición a correr y su rol de escritor… me da miedo acabar siendo una deportista fundamentalista sólo porque me gusta la literatura… a mis profas de Pilates les puede dar algo si me ven aparecer en todas las clases… Ahora estoy con Todo el amor y casi toda la muerte de Fernando Marías.

M me regaló el Wii Fit Plus, a mí que no había desbloqueado casi ningún ejercicio del Wii Fit y que en los que había probado me habían catalogado como “Principiante”, que es la forma elegante japonesa de decir torpe de cojones narices. Total, que esta nueva versión parece que la han hecho pensando en mí porque todos los ejercicios ya vienen desbloqueados, se acabó el tener que estar acumulando minutos encima de la tabla, sudando como un pollo, para poder tontear con algún jueguecito nuevo; además tiene zazen, o sea, meditación zen, que manda huevos narices que Nintendo sea japonesa… vaya tomadura de pelo, ya me dirás tú cómo se las arregla la máquina… ella te dice “siéntate en la tabla, procura no romperte y mira la vela” y te pone una vela, con una mariposilla por alrededor, se supone que tienes que pasar de la mariposa y concentrarte en la vela y que la máquina se da cuenta de cuando no lo haces… en fin… y la última gran ventaja es que puedo pesar a Duende… así que pesé a Duende, vi la vela y a la mariposa, constaté que el zafu es más cómodo que la tablita de marras y apagué la Wii.

De la DS tengo el nuevo Zelda, a ratos avanzo súper rápido y a veces me atasco… ahora estoy atascada, debe llevar como 2 meses ahí encima, fuera de la funda y cubierta de polvo.

Del nene poco más puedo contar, ya pondré algún vídeo de él con sus juguetes y alguna foto de cuando le corte el pelo, ahora está un poquito hippy.

Y de Pilates… menos mal que M también viene y tal porque si tuviera que volver el jueves yo sola no sabría cómo llegar… Sacrificaré hartarme de comer los martes y los jueves, echarme una siestecilla en el sofá con Duende en aras de la salud, el deporte… y sobre todo por no escuchar a M… y a quien no es M…

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